Desgraciadamente, todavía hay muchos lugares del mundo en los que la mujer sigue siendo un objeto sexual, un cuerpo para criar hijos y alguien con la obligación de dedicarse a las tareas domésticas.
También hay sociedades en las que la única posibilidad de una mujer es casarse, casi siempre con un hombre al que han elegido sus padres, que la puede maltratar, violar y esclavizar.
Sin embargo, lo más grave (o igual) en pleno siglo XXI es que 135 millones de niñas y mujeres han sido mutiladas. Se les ha practicado la ablación. Ocurre sobre todo en África central, pero también en otras regiones del mundo.

Se trata de tradiciones antiquísimas que obligan a que las niñas, antes de la pubertad, sean sometidas a operaciones que ponen los pelos de punta: se les extirpa el clítoris y, a veces, también los labios vaginales. Todo en nombre de Dios...
Todavía más denigrante es que estas niñas suelen ser operadas en condiciones muy poco higiénicas, que pueden incluso causar la muerte. Sufren hemorragias, infecciones, problemas menstruales y, cuando tengan que dar a luz, los partos serán peligrosos. Aún así, las familias insisten en mutilarlas porque, si no, no encontrarán marido.
Increíble...







